viernes, 18 de enero de 2013

Abandonship: Si estás embolado en Montevideo

Miércoles, salí de trabajar a la 1 de la tarde. Venía de semanas de laburar, estudiar, dormir, comer. Me sentía un poco atada. A la rutina, a mis deberes, a mi propio cansancio. Necesitaba motivación, algo nuevo.

Algo así pero con Coca-Cola Light. Por momentos miraba hacia arriba y me quejaba al aire diciendo "Sacamelá".

Y ahí me volvió una frase que cuando chica me ayudó a sobrevivir en momentos en los que mi ciudad me resultaba demasiado monótona y predecible: "Stop waiting for things to happen. Go out and make them happen."


Así que con mi mochila y vestido rojo de señora de los 50's, salí a pasear por las famosas Galerías del barrio Centro. Mi soundtrack incluyó este precioso álbum, entre algunas cosas:


















Y con mi cámara digital (que fue mi regalo cuando cumplí 15 años) Sony Cybershot 7.2mp en mano, salí a retratar curiosidades. Me encontré con varias cosas.
Ay chicuela, el palo que te he dado.


Doblé la esquina de mi laburo, tenía que ir al cajero. Y enfrente del cajero mismo, me di cuenta que había un edificio hermoso antiguo hecho mierda. Me dió bronca e impotencia. Parece como que para los uruguayos,  la historia carece de valor; y peor, las condiciones inhumanas o poco dignas en las que viven algunas personas (por mala suerte o elección), me da miedo.

Nice.


Sin parar, a dos cuadras, me adentré en la primer galería que estaba a mano. No recuerdo que foto corresponde a cual, ni los nombres de todas, ni nada parecido. Solo sé que además de un montón de personajes bizarros que la habitan, hay una vieja de mierda que diseña vestidos y solo le importa la plata y no tiene alma. Por lo general todas las diseñadoras viejas con muchas lentejuelas son bastante amargas. Este perfil contrasta con los hombres viejos que vi, restauradores de antigüedades  coleccionistas de cosas. Siempre parecen amables, enamorados de sus cosas, y completamente atemporales. ¿Cómo se sobrevive en un sucucho sin luz solar ni ventilación por, digamos, 20 años? La respuesta es fácil: llevando una vida hecha solo de agua. Insípida, incolora e inodora.







Me hice amigos en el viaje


Narnia 4 hipsters


Viejos logos de tarjetas de crédito

Me los llevaría a mi casa esos carteles lindos

Escena de cine
Señoras Que Arreglan Relojes

Parece una casita alemana
Esta planta apareció al final del pasillo sin fondo de una galería, tan raro

De pensar lo que habrá sido esto hace 40 años me da ganas de llorar
Matrix meets China meets Barrio de los Judíos

En un momento de concentración
Carezco de  talento para usar tan bien el delineador.

Nunca supe que el ex diario "El Día" tenía su magazine cual "Galería" de Búsqueda.
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Esa muñeca del medio está turbia mismo
Aguante Pluna, loco. Aunque eh, ya no une ni una lapicera con su tapita.

Elegancia y lujo descuidado en la arquitectura de la columna. Hoy en día parece que ya nadie se preocupa por los detalles.
Ya sabemos que se hundió, sí.

Autorretrato glamour
Malla de Marianne. Qué hijos de puta , como siempre las venden a un huevo.

Aquí habita la señora sin alma. Me decía que todo era lo "último de lo último". Para mi se había quedado en 1970, y me gustaba más eso que pensar que era moderna.

La que más me gustó, con los maniquíes de la señora.
Estuve 4 horas en total caminando por las galerías. Estaba muerta. Fui a una peluquería, me corté el pelo, lo sentía largo y me rompía las pelotas. La vuelta a casa incluyó ducha, Coca light para seguir encarando cosas, y 10 minutos de relax. Además en mis compras galerísticas, pegué un camisón de seda blanco divino del año del pedo que uso como sobretodo. Ahí lo ven. En una tarde me transformé en la versión tercermundista de Cecilia Lisbon.






Fin.



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